Quisiera que mi intervención sirva para aclarar conceptos que no terminan de estar presentes en la ciudadanía de Canarias, ya que somos en cierta medida los y las responsables de que este programa (Contenidos Canarios) funcione por derecho propio, pues todos y todas formamos parte de la Comunidad Educativa de esta bendita tierra.
La Ley Orgánica (vigente) de 10/1982, de 10 de agosto, del Estatuto de Autonomía de Canarias, establece en su artículo 34.6 que la Comunidad Autónoma ejercerá las competencias legislativas y de ejecución de la enseñanza, en toda su extensión, niveles, grados, modalidades y especialidades.
Según consta en el Decreto 46/1993 de 26 de marzo, por el que se establece el currículo de la Educación Primaria y que posteriormente se haría con la Secundaria, para el ámbito de la Comunidad Canaria “el carácter integral del currículo significa también que a él se incorporan elementos educativos básicos que han de integrarse en las diferentes áreas y que la sociedad demanda, tales como incorporar aquellos elementos que configuran nuestra realidad y acervo cultural”. Elementos que ya venían regulados en el Real Decreto 1.006/1991 de 14 de junio para Primaria y en el Real Decreto 1.007/1991 de 14 de junio para la Secundaria.
A pesar de esta situación de legalización, ya desde años anteriores se estaba empezando a notar una apertura en algunas escuelas canarias hacia el hecho natural y cultural del entorno.
Y la Consejería de Educación en el 93 ya creó el Programa Educativo de Contenidos Canarios, no sólo para facilitar la aplicación de ese 35% del currículo de contenidos de la comunidad por derecho propio, sino además para ir incorporando al resto de la comunidad las experiencias que estaban realizando desde hacía algunos años un sector del profesorado.
El esquema inicial que se ofreció para crear sensibilidad en toda la Comunidad Educativa, o sea, alumnado, profesorado y padres y madres, era el siguiente:
No se trata de saber cosas de Canarias, se trata de incorporar nuestro acervo cultural para lograr que el alumnado interprete la realidad canaria actual como sociedad viva que es. Su integración permitirá que el alumnado aprecie, valore y se implique en la conservación de nuestro patrimonio natural y cultural; con lo que será capaz de “valorar y apreciar la diversidad del patrimonio cultural de la humanidad en sus diferentes manifestaciones (lingüísticas, artísticas, antropológicas, etc.) como fuente de riqueza colectiva y como derecho de los pueblos y colectivos a la propia identidad, desde actitudes de tolerancia y respeto hacia todas las culturas y opiniones, sin renunciar a un juicio crítico sobre las mismas” (objeto nº 4 del área de Ciencias Sociales del currículo de la ESO).
En definitiva, estamos ante un reto por alcanzar. A pesar de que se han hecho muchas cosas, quedan muchísimas más por hacer, sobre todo, creo que con medidas más urgentes, para no pasarnos la vida lamentándonos de haber sido exterminadores de la cultura de un pueblo que se ha ido construyendo a través los siglos con la arribada de distintas particulares que se iban integrando en este espíritu de mestizaje que configura nuestra realidad canaria.
Los sectores que configuran la Comunidad Educativa deben exigir que los contenidos canarios tengan presencia directa en los planes de centro, tal como la ley indica: el 35%. Es la inspección la que debe controlar que se cumpla la ley; los padres y las madres exigir en los Consejos Escolares igualmente el cumplimiento de la ley, y a la Consejería de Educación que explique lo que está pasando con los Contenidos Canarios, ya que no es una transversal, pero se actúa como tal, y en manos de quién están las decisiones de la actuación de este programa. La administración educativa es la responsable de este debate que por fin se asoma, aunque sea tímidamente, a la ciudadanía. Pero no nos puede servir para justificar la incorporación de estos contenidos en el currículo, el que se organicen semanas canarias en el marco del Día de Canarias en el mes de mayo; entiendo que eso si se hace como evaluación de lo trabajado interdisciplinarmente a lo largo del curso escolar vale, de lo contrario estamos siendo cómplices de la falta de respeto a la cultura y al cumplimiento de la ley.
Quisiera que esto sea una humilde aportación a ese debate que debe de generar una implicación de nuestra sociedad canaria.
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