Regresa a La Orotava. Pasa un tiempo en Londres y, en 1724, fija su residencia en Madrid. Por mediación del confesor de Felipe V, es nombrado preceptor de los hijos de los duques de Béjar y de Alba, y también del infante don Manuel de Portugal. En 1729, es nombrado escribiente de la Real Biblioteca, de la cual será Bibliotecario de asiento en 1732. En 1742 es oficial traductor de la Secretaría de Estado, cargo que desempeña hasta su muerte. Miembro de las Reales Academias de la Lengua (1743) y de Bellas Artes de San Fernando. Colabora en el Diario de los Literatos de España, con textos acerca de Feijóo y sobre la Poética de Luzán. Redacta una Gramática Latina, en verso castellano y con explicación en prosa (1771), y es autor, entre otras, de las obras siguientes: Epigramas Latinos (1754), Dísticos Latinos (1756) o Regiae Bibliothecae Matritensis. Codices Graeci Mss. (1769). En 1762 había comenzado una Memoria de su vida, que no concluyó; como tampoco lo haría con las notas que tomó para su Biblioteca de Autores que han escrito de Canarias y con la Historia de las Islas Canarias. Dejó también una serie de Noticias de Libros que no llegó a reunir en forma de libro.
